En una estación de servicio, cada minuto de operación cuenta. La continuidad del servicio, la precisión en el despacho y la seguridad de los equipos son factores clave para el funcionamiento diario. Sin embargo, muchas veces el mantenimiento se aborda de forma reactiva, es decir, cuando aparece una falla. Frente a este escenario, el mantenimiento preventivo se posiciona como una estrategia fundamental para reducir costos y evitar problemas mayores.
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